Actualidad

Campaña contra la ganadería industrial

3 de Marzo de 2020

ESTÁN ENVENENANDO NUESTRAS AGUAS

El 20% de los aragoneses está expuesto a las aguas contaminadas y al Gobierno de Aragón no le importa. Y siguen concediendo permisos para nuevas granjas industriales, que contaminan fuentes, ríos y acuíferos con nitratos, sulfatos y amoniacos.

La excusa es el beneficio económico, pasando por encima de la salud de la población. 

El artículo 3 de la Ley General de Salud Pública, expone que las administraciones están sujetas al principio de salud en todas sus políticas, por lo que debe promover las que favorezcan los entornos saludables y disuadir, en su caso, de aquellas que supongan riesgos para el bienestar de los usuarios. 

Nos cobran el ICA por contaminar, pero la verdadera contaminación viene de las macrogranjas, y estas no pagan por contaminar ya que no vierten a las redes de alcantarillado. Teóricamente los purines son abonos para los campos. Pero en la práctica el exceso provoca filtraciones y contaminación  de las aguas superficiales y subterráneas.

Si la contaminación del lindano es un gran problema, al menos está localizado en un solo río, entre Sabiñanigo y Zaragoza. En cambio la contaminación por purines afecta a la totalidad de ríos y acuíferos de Aragón y de muchos otros del país. 

La nueva industria del porcino no tiene nada que ver con la tradicional explotación familiar. Ahora son verdaderas industrias de cría, engorde y muerte de millones de cerdos.

Son las llamadas integradoras. Las fábricas de piensos que suministran el alimento, las automatizan y aportan los cerdos. El ganadero solo tiene que poner la instalación y alimentarlos, y quedarse con el purín. Ahí te las apañes. 

En Aragón vamos a pasar de ocho millones de cerdos actuales a los 20 en un periodo escaso de dos años, con el impacto ambiental que ello supone. Al contrario que países europeos donde se está reduciendo la cabaña, e incluso se subvenciona por abandonar la cría.

Las razones son sencillas. Cataluña tiene vigente una moratoria que no permite instalar más granjas por zonas saturadas y su gran contaminación. Por ello, las grandes cadenas frecurren a Aragón, que no parece ser consciente del problema.

La segunda razón es la peste porcina de China aue obliga al sacrificio de toda la cabaña de cerdos para regenerarla. Eso crea una oportunidad de exportación a las empresas españolas, sin tener en cuenta el daño ambiental. 

Sin embargo, en cuanto China acabe con la peste porcina, volverá a poner en explotación las gigantescas grnajas y dejará en la ruina a quienes se hayan hipotecado con sus flamantes granjas. 

Mientras, habrán contaminado nuestros ríos y acuíferos. Y sin agua no hay vida

Pan para hoy y hambre para mañana.

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